martes, 16 de junio de 2009

"Que los caminos se abran siempre a tu encuentro.
Que el viento sople siempre a tu espalda.
Que el sol brille templado sobre tu rostro.
Que la lluvia caiga suave sobre tus campos.
Y que, hasta que volvamos a encontrarnos,
Dios te guarde en la palma de su mano".





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