miércoles, 10 de junio de 2009

El principio según Tete


Érase una vez una bella princesa (llamémosla T) que se casó con el que pensaba que era su príncipe azul (llamémosle Z). Todo era felicidad, por eso decidió compartir esa felicidad aumentando la familia. Vincci llegó a la vida de la princesa de la mano de otra bella princesa (llamémosla V), heredera del reino Alcobendense, que vivía feliz con su príncipe azul (éste sí que sí, llamémosle D). Lo que parecía simplemente una adopción gatuna empezó a florecer, gracias al más feliz acontecimiento de la vida de la princesa A, el embarazo de su Rey del Mundo y se completó con otro muy muy feliz acontecimiento: la princesa B también tendría un heredero!! A partir de entonces y sin que las princesas lo supieran sus vidas quedarían unidas para siempre. Pero entonces, el príncipe Z, que resultó no tener nada de príncipe, ni de azul, sino que era un ogro malo de necesidad empezó a comportarse de manera malvada con la princesa T y su precioso heredero. Y la princesa T lloraba y lloraba, y por más que intentaba recuperar a su príncipe, nada conseguía. Pero gracias a su familia de sangre y a la postiza (la princesa V y su bella familia, que mientras tanto había aumentado nuevamente con otro precioso retoño), consiguió escapar de su cautiverio en el castillo del ogro malvado. Ahora la princesa T vive tranquila junto a su precioso heredero y a la reina MT, esperando que el Capitán del reino de "Haya" destierre al ogro malvado lejos de sus vidas. Y aunque los reinos de las princesas están algo lejanos y ellas no tienen mucho tiempo porque son muy modernas y trabajan y todo, se quieren muchísimo, como hermanas, y se ven siempre que pueden. Y la princesa T nunca, nunca olvidará todo el cariño, apoyo y ayuda que la princesa V y su encantadora familia le han dado siempre, y desea que el paso de los años refuerce ese cariño tan grande y puedan vivir muchas cosas maravillosas juntas. Y colorín colorado... tiramos un cohete, porque este cuento no se ha acabado.

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