Papá, cada día que amanezco sin tí es una gran montaña a escalar. Miro a Edu y veo muchas cosas tuyas, y la pena me puede al pensar que no puedes disfrutar de todas esas pequeñas cosas de tu niño al que tanto querías. Como me hubiera gustado veros ir juntos a comprar el periódico, o sentarle en tus rodillas para ver un partido del Madrid, o verte explicarle cosas de toros como hacías conmigo...
No dejes nunca de protegernos desde esa estrella tuya del cielo, Papá, porque nunca dejarás de hacernos falta.
Tu niña que te quiere,
Teresa



No hay comentarios:
Publicar un comentario