Como no quiero aburriros con mis tonterías, solamente diré: Gracias Eduardo, mi niño, mi amor, mi rey del mundo, gracias por conseguir que sonría y vea la vida de otro color. No permitas nunca que me hunda, que tú eres el único capaz de alejar a mis fantasmas.
Que guapo estás con tu babi nuevo. Ya eres un chico mayor, mami está muy orgullosa de tí.
Te quiero gordito.
Y para los demás, besos de aquí al cielo.
Teresa



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